El vagabundeo es un tipo de viaje que se realiza sin un destino específico en torno a una localización determinada. El objetivo del mismo suele ser reconocer una zona.
Cuando vagabundean los aventureros recorren distancias cortas sin perder las referencias de su campamento o punto de partida.
El vagabundeo puede ser un objetivo en sí mismo, cuando se exploran los alrededores de un lugar para conocerlo más a fondo. También puede ser un tipo de viaje en medio de otro tipo, cuando los aventureros buscan la manera de atravesar un obstáculo.
Hay varios peligros al vagabundear:
  • perderse
  • no encontrar lo que se busca
    • buscar en el lugar o modo equivocado
    • no existir lo buscado
  • encontrar algo que no se busca
    • algo peligroso
    • algo que podemos confundir con lo que se busca


Podemos distinguir varios tipos de objetivo para el vagabundeo:

  • lugares
  • objetos
  • personas, bestias o sus rastros
  • rutas (o medios de acceso de un lugar a otro)

Las jornadas de vagabundeo habituales duran unas 4 horas, de forma que en el resto de la jornada se pueda deshacer el camino andado. Según la dificultad del terreno, la capacidad del viajero y su carga pueden explorar a conciencia de 2 a 6 km2 en el periodo.  Este área puede ampliarse sensiblemente cuando se buscan objetivos de gran tamaño, como las Pirámides de Gizeh o el ejército de Alán, rey de los tártaros de Levante. También es posible el vagabundeo lineal, se diferencia de una ruta en que la situación y posiblemente otras características del objetivo son desconocidas en mayor medida.

Los aventureros pueden enlazar jornadas de vagabundeo cuando cuentan con provisiones, refugios o experiencia en supervivencia; pero alargar demasiado este tipo de viaje puede dificultar el regreso al punto de origen de la expedición.

En general el resto de viajes descritos son combinaciones de rutas y vagabundeo, en función del conocimiento de la zona de los viajeros.

Anuncios