Adelante pasen y tengan a bien descansar en este caravasar en el camino de Samarkanda, en La Ruta de la Seda.

No se queden fuera vuesas mercedes. Sus monturas necesitan agua y forraje, y este humilde servidor gozará mucho de su presencia y de escuchar cuanto tienen que contarnos de lo vivido y acontecido en su largo camino.

Ya se escuchan los lobos, es la hora de los bandidos. Pero en el caravasar siempre hay un rincón para descansar los pies de muchas leguas. Sean, una vez más, bienvenidos.

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